VERANO DE AMOR

Como cada año, Victoria Maluff Ferreira se alistó para pasar el verano en Punta del Este. Nueva temporada, playas y mágicos atardeceres, pero aquel 2019 tenía algo más que ofrecer. Por insistencia de sus amigas, las celestinas, como ella las llama, conoció a Ignacio Llano Chaves. El plan salió a la perfección, pues desde el primer instante hubo química entre ambos, pronto se hicieron novios y solo un año bastó para saber que querían compartir la vida juntos.

Victoria e Ignacio se citaron el 2 de octubre en la parroquia Nuestra Señora de la Victoria en Villa Hayes para unirse en matrimonio. Ese día amaneció nublado. Toi, como le dicen de cariño, estaba nerviosa y muy emocionada, pero tenía la certeza de que el sol se mostraría en momento. Además, la acompañaban su mamá, su suegra, su prima Xime y el equipo de Glam Squad, que se encargó de su maquillaje y peinado. A la hora pactada partió rumbo al altar, y al llegar al templo una mezcla de emociones la invadió al ver tanta gente presente en su gran día. Tras la bendición nupcial, Toi, Igna y todos sus invitados se trasladaron hasta la residencia de la familia Llano en Villa Hayes, lugar elegido para celebrar.

Tal y como la novia lo presagió, un ligero viento alejó a las nubes, el cielo se puso rosa y tuvieron un mágico atardecer para enmarcar sus mejores recuerdos a través de la mirada artística de Julio Zárate. En la fiesta, la prima de la novia, Alejandra Maluff, se encargó de recrear un jardín encantado. Todo salió a la perfección bajo la coordinación de Désireé Grillon & Adriana Saccarello Event Planning.

OUTFIT NUPCIAL

El vestido de Toi fue muy especial, pues ella misma lo diseñó con todo su talento y creatividad. Empezó dibujando las telas en papel, que luego envió a Brasil para que se haga el bordado. Ese mismo diseño se calcó a la organza para luego pasar al calado. Con todas las telas listas, lo armaron en un mes y medio; resultó un traje de escote corazón; en la falda, cada volado tenía un diseño diferente. El tocado también fue creado por ella y Beirut- Líbano lo hizo realidad: estaba separado en tres piezas, unas flores bañadas en plata con un cristal justo en el centro.