UN MATCH DEL DESTINO
Hay conexiones que desafían la lógica del tiempo. Para Antonella Troche Grassi y Alejandro Rubén Velásquez Molinas bastaron solo 10 días desde la vez que se cruzaron en el trabajo para saber que sus vidas estarían ligadas para siempre. “Fue todo muy rápido, pero ya había match desde el momento cero. Es más, la noche que le conocí, le escribí a mi mejor amiga a decir que me enamoré”, recuerda ella.
Tras tres años de un noviazgo vibrante, la sorpresa llegó el 20 de febrero de 2025 en Punta del Este. Bajo el impresionante atardecer de Casapueblo, Alejandro planeó una propuesta que dejó sin palabras a Anto y marcó el inicio de un año y medio de preparativos para el gran día.
La ceremonia religiosa fue celebrada en la iglesia Sagrados Corazones y el momento de máxima emoción se dio durante el intercambio de alianzas, ese sello de amor que ambos guardarán como el instante más significativo de sus vidas.
El look de la novia consistió en una colaboración de talentos: el vestido lo diseñó Tamara Maluff para La Paix, con la ayuda de Moderna, por Mary Fernández.
El ingreso a la fiesta, en el salón Óscar Pérez Uribe del Club Centenario, fue inolvidable: guiados por la profesora de danza Martina Conti, amiga de la pareja, entraron con el tema Can’t Take My Eyes Off You. Aunque los nervios hicieron de las suyas en el primer intento, la magia de la noche les permitió repetir el baile antes del final y lograron una ejecución perfecta que planean repetir en cada aniversario, para toda la vida.
Tras la celebración, los recién casados planean su próxima aventura: una luna de miel en Europa programada para setiembre.













