ACERVO ARTÍSTICO

El arte contemporáneo es abstracto, se dirige a los sentidos, el feeling es instantáneo. Esa es la relación que describe Cintya Poletti Pappalardo con las obras que colecciona; plenamente confiada en sus instintos, escoge las piezas que le llegan al alma. Su gran interés en esta área la llevó a valorar, cultivar, estudiar y coleccionar muchas de las creaciones que hoy forman parte de la Fundación Popa, acrónimo de los apellidos de la familia Poletti-Pappalardo. En esta nota, ella nos cuenta todos los detalles de este loable proyecto.

Por: Evelin Benegas. Fotografía: José Alderete. Dirección de Producción: Betha Achón. Agradecimientos: Lara Hutteman.

Al frente de la joyería Della Polletti, Cintya siempre tuvo un estrecho contacto con un público exigente. Desde muy joven sintió una gran atracción por el arte: su primera gran impresión hacia ese mundo fue a sus 15 años. En un tour por Europa, visitó museos, galerías, sitios históricos y monumentos. Quedó realmente fascinada y nunca dejó de cultivar su interés hacia ese ámbito. A su regreso, asistió a la Escolinha de Arte, fue alumna de Olga Blinder y Livio Abramo; se adentró todavía más en la Escuela de Bellas Artes, en donde recibió el título de profesora en Historia del Arte. También se formó en Derecho.

Según cuenta, un momento que le llenó el alma fue en 1990, cuando vio el retrato suyo que pintó Federico Ordiñana. “Él me planteó que fuera un desnudo; en su momento eso era algo bastante disruptivo para nuestra sociedad conservadora, y preferí no hacerlo. Pero igual fue una experiencia maravillosa”, recuerda. Así, su amor por el arte tuvo un largo camino hasta hoy, que en el transcurso de su vida supo conjugar de alguna manera con su trabajo en Della Poletti. Actualmente su empresa representa joyas de alto lujo de marcas internacionales como Rolex, Hublot, Chopard, Tag Heuer, Gucci, Bulgari, Breitling, Seiko, Tous, Damiani, Majorica, Mikimoto e Isalú, esta última junto a sus hijas Isabella y Luciana Pappalardo. Cintya está casada con Marco Pappalardo y es mamá de cuatro hijos: Augusto, Franco, Isabella y Luciana. Hace poco decidió dedicarse a un sueño que anhelaba: una fundación de arte. “A lo largo de mis años fui atesorando obras y decidí abrir la Fundación Popa con el objetivo principal de exponer y colaborar en el proceso de valorización, de manera local e internacional, de los artistas paraguayos”, explica.

GRANDES OBJETIVOS

Popa tiene fines axiológicos, pues la fundadora va adquiriendo las obras de acuerdo con sus gustos o los sentimientos que estas le generan. Pero también es filantrópico, ya que tiene como principal objetivo el apoyo a artistas locales; además, desea llevar el arte a los colegios. “Siento que hoy están desconectados y quiero que la entidad sea una herramienta de acercamiento, deseo colaborar para que sea parte de la educación infantil, que puedan conocer a los creadores nacionales, sus obras; que aprendan a valorar y a enamorarse del arte desde pequeños”, asevera. La idea es empezar el 2023 con el lanzamiento de un libro sobre las obras e iniciar con exposiciones itinerantes por diferentes galerías de Asunción. Y a largo plazo, un sueño que promete hacer realidad es un lugar físico para su fundación. “Estamos pensando en un espacio superespecial porque es un patrimonio que pertenece a la familia. Es uno de los objetivos, pero a largo plazo, principalmente por el proceso que demanda en términos de tiempo y esfuerzos”, expone.

¿Cuál es tu rol dentro de la fundación?

Como presidenta de la fundación, es un placer estar al frente y dedicarle tiempo a una pasión como esta que, además, es un legado, una muestra viva del arte y del talento local.

¿Hubo algún evento por el lanzamiento?

 En la residencia de mi familia, justamente en la fecha del Pinta Sud, en el mes de setiembre del año pasado, en un evento de mucha emoción para mi familia. Recibí mucho apoyo y asistieron referentes de la comunidad artística paraguaya, familiares y amigos íntimos.

¿Ya participaron de algún evento de arte?

Aún no, estamos enfocados en esta primera etapa en organizar todos los detalles de la Fundación Popa. Requiere de mucho trabajo, esfuerzo y compromiso, pero en el mediano plazo sí, está proyectado participar e ir integrándonos a la comunidad artística nacional e internacional también.

¿Qué tipo de obras están coleccionando?

 Pinturas y esculturas, clásicas y contemporáneas, en apoyo a los emergentes locales.

¿Artistas nacionales o internacionales?

Artistas nacionales en un 99 %, con alguna que otra obra de un creador extranjero.

¿De qué manera la Fundación Popa apoya a los artistas?

Estamos trabajando con el objetivo de internacionalizar y valorizar el arte local, sus autores y a toda la comunidad artística paraguaya de cara al mundo. Es una de las principales aspiraciones de este proyecto.

¿Cuál es el criterio para la selección de las obras?

Lo que me gusta, lo que me atrae, lo que me genera una emoción. Este criterio lo aprendí hace muchos años de un marchante de arte europeo que me enseñó que el arte se compra por gusto y con el ojo; que mire desde cualquier ángulo y aún así me guste. Es un consejo que apliqué toda mi vida y durante cada adquisición.

¿Realizás la curaduría o lo hace algún colaborador?

Estoy a cargo de la curaduría junto con referentes de la comunidad artística como Adriana Almada, Albán Martínez, Liliana Hadad y otras personas más.

¿Cuál es el protocolo de cuidado de las obras?

 Es un proceso de mucho cuidado. Las obras están inventariadas y en un lugar al resguardo de la humedad y la luz solar. Es un espacio que preparamos especialmente para albergar la colección.

¿Cuál es el protocolo para verificar la autenticidad y calidad de las obras?

Es un protocolo especial, a través de certificadores en Paraguay que fueron parte del proceso. Todas las obras están inventariadas y certificadas.

¿Realizan funciones de conservación y restauración de obras de arte?

Todo el tiempo, es parte del proceso de cuidado y conservación, y a futuro tenemos proyectado abrir una escuela de restauración. Ese es otro de los objetivos que tiene esta fundación.

“ESTAMOS TRABAJANDO CON EL OBJETIVO DE INTERNACIONALIZAR Y VALORIZAR EL ARTE LOCAL, SUS AUTORES Y A TODA LA COMUNIDAD ARTÍSTICA PARAGUAYA DE CARA AL MUNDO. ES UNA DE LAS PRINCIPALES ASPIRACIONES DE ESTE PROYECTO»

En el futuro, ¿piensan vender las obras o solo pretenden resguardarlas?

Ambas cosas, todas las fundaciones venden y compran arte todo el tiempo, es un área sumamente dinámica.

¿Cuál es tu pieza favorita?

Son varias, pero una de ellas es el retrato de Edith Jiménez de Grillón.

El arte, ¿es un lujo o una necesidad?

Para muchos es un lujo y para otros una necesidad. Para mí es una necesidad y es darse un lujo en la vida.

¿Cuál es tu opinión sobre la relación entre el arte y el lujo?

Considero que el arte es algo loable, mientras que el lujo no precisamente. Pero ambas cuestiones tienen un fuerte vínculo en cuanto a la valoración estética y también emocional. Las dos cosas nos hacen “experimentar” distintas sensaciones, emociones, ahí se conectan. Además, el factor de lo estético es un gran punto en común.

¿A qué tipo de audiencia apuntan?

Como te comenté, el objetivo es acercar el arte a la gente, a los niños; tener un espacio local para que se pueda acceder, conocer y valorar nuestras creaciones. Y, por otra parte, es ir construyendo un camino en las comunidades artísticas internacionales.

PROYECTOS A CORTO Y LARGO PLAZO

A corto plazo, el objetivo de Cintya es fortalecer la fundación, darla a conocer, ampliarla, empezar con las muestras y el libro; a largo plazo, abrir camino a nivel internacional, el museo, la escuela de restauración y muchas ideas y objetivos más. Peldaño a peldaño, ella se abre camino hacia su legado de la mano de su maravillosa familia, que le brinda su apoyo incondicional. Mientras, disfruta de la vida con gran dedicación al arte, su afición a la cocina y su gran pasión: su familia.