CREAR, COMUNICAR Y FORMAR

En Uruguay, donde el verano se viste de lino, texturas nobles y atardeceres dorados, nos encontramos con la diseñadora, emprendedora y fashion curator Gretta Schouten. La cita fue en José Ignacio, un escenario perfecto para hablar de estilo personal, tendencias con criterio y la sofisticación que define al Este.

Gretta Schouten siempre supo que su mundo gravitaría en torno a la moda. Aunque al principio no era más que una intuición sin nombre ni plan, el punto de partida fue claro: “Recuerdo pasar horas en el ropero de mi mamá, combinar prendas y jugar con distintas siluetas”. Aquel juego de la infancia, que incluía estilismos para ella y hasta para sus Barbies, terminó transformándose en una vocación con identidad propia.

Con una trayectoria marcada en el área, recientemente inauguró el Instituto de Moda y Arte, espacio que ofrece formación sólida y vanguardista de la mano de expertos. Gretta no solo construyó una carrera, sino una visión: tras lanzar su primera marca a los 18 años y aprender desde la experiencia real, hoy, con 25 años, lidera un nuevo capítulo como parte del equipo directivo de su propia academia, bajo una propuesta integral que fusiona creatividad, estrategia y una mirada global.

Su estética actual se sostiene en tres pilares claros: clásico, minimalista y atemporal. Esta base sólida le permite explorar tendencias sin sacrificar la coherencia. Para ella, el acto de vestirse es la construcción de un mensaje, pero, ante todo, una sensación: “Generalmente empiezo por una emoción y el contexto del evento. Me gusta entender qué quiero transmitir y, sobre todo, cómo deseo sentirme”, explica.

Esta filosofía se traslada a su consumo: menos impulso y más estrategia. Su armario ideal se apoya en piezas versátiles —sastrería de corte impecable, denims de calidad y básicos elevados— que se transforman con accesorios bien elegidos. En su universo, no se trata de acumular prendas piezas llamativas y sobrecargadas, sino de apostar por lo simple y bien pensado; de construir un armario cápsula con prendas versátiles, funcionales y duraderas. Si existe un detalle capaz de redefinirlo todo, Gretta no lo duda: los zapatos. “Un buen par eleva un look simple al instante”, asegura. Las carteras y joyas completan el cuadro, pero los calzados son el punto final perfecto, el elemento que define el tono.

En sus redes (@coolhuntingexperience), su mirada es global y contemporánea, pero despojada de complicaciones. Comparte sus outfits y elecciones de estilo del día a día, junto lo que está sucediendo hoy el mundo de la moda, desde fashion shows y momentos clave de la industria hasta recomendaciones de belleza, y, más recientemente, joyería. Todo desde una curaduría honesta y coherente con su universo personal: “Lo que muestro tiene que ver con lo que realmente consumo y me gusta».

¿Cómo encontrás el equilibrio entre tendencia y autenticidad?

– Observo las tendencias, las analizo y tomo solo lo que encaja con mi estilo. La autenticidad radica en saber filtrar; no todo lo que está de moda funciona para cada una de las personas ni los momentos.

¿Qué figuras o marcas han modelado tu forma de entender la moda?

– Me inspira mucho Tamara Kalinic, es mi blogger favorita y me identifico profundamente con su estilo clásico y actual. Chanel ocupa un lugar especial en mi forma de entender la moda: es una marca que me acompaña desde chica y que hoy sigo con especial interés, especialmente a través de sus desfiles, donde se percibe una nueva energía creativa bajo la dirección de Matthieu Blazy. Desde Coco Chanel, pasando por Karl Lagerfeld, hasta la actualidad, la maison ha sabido reinventarse sin perder su identidad. A nivel diseño, The Row es uno de mis grandes referentes. Su enfoque en el minimalismo, la calidad y la atemporalidad conecta plenamente con mi visión del “menos es más”. Me atraen las propuestas que priorizan la coherencia, los buenos cortes y una elegancia silenciosa, no solo en el diseño, sino también en su estrategia y manera de comunicar lujo.

Fuera de las redes y las cámaras, ¿qué otras actividades nutren tu creatividad y te ayudan a desconectar?

– Viajar es una de mis mayores fuentes de inspiración, pero también necesito espacios de calma para que las ideas fluyan. Mi lugar de paz es San Bernardino; cada vez que voy, siento que me desconecto del ruido, bajo el ritmo y vuelvo a conectar conmigo misma. La naturaleza, el silencio y el cambio de energía hacen que todo aparezca más clara y orgánicamente. Creo que la creatividad necesita tanto estímulo como pausa, y ese equilibrio se da cuando viajo, observo y también cuando me permito estar en paz.

¿Cómo lográs equilibrar tu rol de diseñadora y empresaria con esta nueva faceta de directora académica?


– Hoy mi foco principal está dentro del equipo directivo del instituto, que es el proyecto al que le dedico mayor atención y energía. En paralelo, desarrollo mi faceta como consultora creativa, acompaño a empresas de moda en la creación de colecciones y en distintos procesos creativos, lo que me permite mantenerme activa en la industria. Ese equilibrio es posible gracias a una organización muy sólida y procesos definidos. Todo se complementa: la experiencia como consultora nutre la mirada académica, y el instituto me mantiene en constante actualización. No lo vivo como roles separados, sino como partes de una misma visión profesional.

Para ella, el camino apenas comienza, pero el propósito está claro: “Crear, comunicar y formar siguen siendo los ejes que me mueven, siempre con una mirada de crecimiento y evolución constante”.