FALLING IN LOVE

Las noches de verano en San Bernardino tienen cierto magnetismo. Paulina Aranda Feliciángeli y Giancarlo Lombardo Chamorro se conocieron hace ocho años en una fiesta en la villa veraniega. La brisa empujó al destino y una amiga en común los presentó, sin imaginar que ese encuentro casual sería la historia que los llevaría al altar. Desde entonces caminaron juntos, cómplices, novios, compañeros de vida.

La propuesta llegó en otra noche mágica. Giancarlo le dijo a Pauli que saldrían a cenar a La Misión Hotel. Ella, sin sospechar nada, llegó al salón y vio un violinista y la mesa preparada solo para dos. Inmersos en esa atmósfera que anuncia momentos cruciales, él le pidió matrimonio. Cuando la futura novia dio el sí, irrumpieron amigos y familiares, y transformaron el momento en una celebración espontánea y perfecta.

El gran día llegó el 8 de noviembre. Pauli pasó la noche anterior a la boda en La Misión Hotel, donde disfrutó de su previa. Se preparó junto a su mamá y disfrutó cada minuto sin prisa. Todo se hizo más real cuando se puso su vestido, creado por Stephie Gosling, un traje bordado a mano, puntada a puntada. La diseñadora entendió su estilo desde la primera reunión y llevó su visión más allá: creó una pieza que superó cualquier sueño que Pauli hubiera imaginado.

Ya lista, se encaminó a la capellanía Virgen de la Asunción junto a su hermano, en un Mercedes Benz SL 230 descapotable de 1966, la joya que su papá, Sergio Aranda, conservó exclusivamente para ese instante. Él la recibió al pie de la iglesia muy emocionado y le dio un tierno beso en la frente. Entonces se abrieron las puertas y ahí estaba Giancarlo, en el altar, con ojos brillantes y el corazón en primera fila.

Luego del sí, quiero, los nuevos esposos compartieron una elegante recepción con sus invitados en el Talleyrand Costanera.

DETALLES

La deco, de Óscar Guccione, fue un equilibrio perfecto entre naturaleza y elegancia contemporánea, con follaje abundante, árboles integrados al salón, flores blancas y detalles en madera. “El salón estaba impresionante; superó todo lo que imaginamos”, dijo la novia. La organización y coordinación estuvo en manos de las expertas Désireé Grillon & Adriana Saccarello, mientras que Talleyrand dispuso el menú.