EL SÍ ANTE DIOS
La historia de Stephanie Hellmers Dos Santos y Matías Alarcón Migone es un hermoso testimonio de amor y destino que comenzó hace cuatro años. Fue una amiga en común —una persona luminosa, cuya huella sigue viva a pesar de su ausencia física— quien decidió, con visión y afecto, unir sus caminos. Su misión fue completamente exitosa, pues conectaron enseguida; luego de una sólida relación, se citaron en el altar de la Catedral Metropolitana para convertirse en marido y mujer.

La propuesta llegó en un día caótico, entre celebraciones familiares. Mientras el bullicio y la alegría del cumpleaños del padre de Stephie llenaban el ambiente, Matías supo orquestar un momento íntimo, tierno y perfecto, reservado solo para ellos dos. Una vez dado el sí, la efervescencia estalló. La pareja se unió a una reunión ya preparada en casa de la hermana de ella, que se transformó en un inolvidable festejo.
El día prometido fue el 22 de noviembre. La llegada de la novia al templo fue a bordo de un Rolls Royce Phantom I de 1929, una joya restaurada por su papá, Norman Hellmers, y símbolo de una dulce tradición familiar que también acompañó la boda de su hermana Nicole. Apenas el coro de Ale Stipanovich inició su canto, su padre tomó su brazo y, con cada paso hacia el altar, aquel instante se convirtió en un recuerdo suspendido en el tiempo.
La ceremonia fue tan emotiva como íntima. Ver los rostros queridos y sentir cómo la energía de todos los presentes los envolvía fue un regalo imposible de describir; pero, sin dudas, uno de los momentos más conmovedores fue el discurso del padre de la novia, quien con la voz quebrada le dedicó palabras de puro amor a su hija, y en el templo no quedó ningún ojo seco.

Luego del sí, quiero, la celebración se trasladó al salón Óscar Pérez Uribe del Club Centenario. Los novios entraron con la canción Jubel, interpretada en el saxo por Lara Barreto; bailaron el vals y luego abrieron la pista con un tema especial. La fiesta fue una declaración de amor compartida; familiares y amigos celebraron su felicidad como si fuese propia.
DETALLES
UNA NOVIA DE ENSUEÑO
En su gran día, Stephie se preparó en la casa de su hermana Nicole, el hogar donde creció, donde cada pared guarda un recuerdo. Vestirse ahí, rodeada de esa intimidad familiar y la compañía de sus mejores amigas, fue casi una ceremonia en sí misma. Y luego llegó el momento de la verdad: se puso su vestido, una creación de Florencia Sorensen delicada y etérea, que parecía haber sacado de los sueños de la novia, y lo complementó con un tocado elaborado por Jota.a en conjunto con Eternity. En sus manos portó un ramo de Vita Rosa y en sus pies, una creación a medida de Josefina Alcázar.












