AMOR SIN LÍMITES
Cuando Carolina Cogorno y Javier Martín Ramírez se conocieron en 2017, eran solo dos amigos que coincidían siempre que la vida lo permitía. Ella venía de Londres a pasar sus vacaciones en Paraguay; él estaba aquí, y siempre aparecía en el momento justo. Sus amigas, empeñadísimas en unirlos, no se daban por vencidas. Entre mensajes casuales, cenas que no prosperaron y charlas espontáneas, una chispa se iba encendiendo, aunque ninguno de los dos quería admitirlo todavía.

Pero el inicio verdadero de su historia llegó en 2020, pues la pandemia la obligó a volver. Para entonces, la amistad entre ambos ya tenía un brillo distinto. Y cuando regresó a Londres para terminar sus estudios y él se mudó a Barcelona para un máster, la distancia, lejos de separarlos, los acercó aún más. Viajaban para verse todos los meses, y convirtieron los aeropuertos en testigos silenciosos de un noviazgo que duró cinco años y medio.

La pedida de mano se dio el 20 de diciembre de 2024, en casa de Javi, bajo la excusa de una cena navideña adelantada. Carolina llegó con su pan dulce en la mano, pero se encontró con algo extraordinario: una propuesta íntima y sencilla, rodeada solo de la familia y los amigos más cercanos.

El día de la boda, el 15 de noviembre de 2025, comenzó con lágrimas suaves y una sensibilidad desbordante. Sin embargo, cuando las amigas y las mujeres de su vida llegaron a la previa en su casa, todo se transformó en pura alegría.
Al llegar a la Catedral Metropolitana tomada del brazo de su papá, la emoción la sobrepasó. Las puertas del templo estaban cerradas, pero se podía escuchar al coro. El corazón le latía a mil con la certeza de estar en el lugar correcto, con el amor de su vida. Mientras avanzaba por el pasillo, su mente no pensó en la multitud ni en los detalles, sino en su historia con Javi, en todos los años, las distancias y los encuentros que la habían traído justo ahí. Luego de recibir la bendición, la pareja disfrutó de una elegante recepción en Talleyrand Costanera junto a todos sus seres queridos.
DETALLES
LOOK NUPCIAL
El vestido de Caro fue creado por Javier Saiach. Aunque ella no tenía una idea definida en mente, sí buscaba un estilo clásico con protagonismo del encaje chantillí. El diseñador interpretó esa línea estética y la llevó más allá, con una pieza delicada y moderna. El traje se caracterizó por su silueta femenina, una caída suave y una estructura pensada para brindar comodidad y seguridad durante toda la celebración. El elemento distintivo fue el bordado Richelieu, sello clásico del artista, aplicado de manera sutil para aportar un toque contemporáneo y único. El resultado final fue un diseño que la novia define como romántico, delicado y elegante, y que superó ampliamente sus expectativas iniciales.











