EL BAILE INOLVIDABLE
Ámbar Florencia Ramírez Yódice celebró sus 15 con todas las letras. Un año antes, Floppy ya eligió el salón, pues tenía la certeza de que quería que su noche fuera en Puerto Liebig. Después vinieron las reuniones, la planificación, el hermoso rompecabezas de imaginar una noche y construirla con paciencia. Nadya Antonella Yódice y Gustavo Ramírez Houdin acompañaron cada paso con emoción y nostalgia, ya que preparar un quinceaños también es aceptar, en silencio, que la infancia se va despidiendo sin hacer mucho ruido.
Y entonces llegó el gran día. La quinceañera lució un vestido de alta costura hecho a medida por Loli Giménez, strapless, inspirado en los pétalos de una rosa. Desde la cintura, las formas ascendían con delicadeza; la fusión de chantillí y tul bordado en hilo aportó textura y profundidad.

La cita fue en el salón La Cueva y la fiesta fue de estética coastal, con una elegancia relajada. Tonos arena, beige, aguas y celestes evocaban cielo y mar, entre texturas de madera, ratán, yute y lino. Floppy la describió después como única e inolvidable. Su momento favorito fue precisamente ese, el primer vistazo al lugar ya montado, cuando la idea se volvió realidad frente a sus ojos. La joven recibió con alegría a todos sus invitados, cumplió con el protocolo establecido y luego se dedicó a disfrutar con sus amigos.
Para sus padres, verla vestida de quinceañera fue una inmensa emoción y felicidad. Pero si tuvieran que elegir un instante, sería ese abrazo exacto cuando el reloj marcó la medianoche y, en plena fiesta, llegó su fecha real. Entonces se cantó el Feliz cumpleaños y el tiempo se detuvo solo para ella. Una velada inolvidable.




