CARNIVAL PARTY

Luciana García Peroni quería una fiesta divertida, sin igual, y sus padres, Miguel Ángel García y Eugenia Peroni, reservaron el Talleyrand Costanera dos años antes. Primero soñaron con una plaza San Marcos veneciana, pero ella estaba convencida de que lo suyo iba más por lo divertido. Así nació la temática del circo vibrante, auténtico e inolvidable. Adrián Aguirre, de We Do, tuvo el desafío de transformar el salón en un vintage carnival que evocó fantasías y coqueteó con lo teatral sin caer en lo infantil. Fue impresionante: piso ajedrezado, luces cálidas y artistas con trajes a rayas, sombreros rojos y antorchas encendidas convirtieron cada rincón en una escena surreal.

En su gran noche, Luciana optó por una creación de Stephanie Gosling, un traje que llevaba capas etéreas de tul, encaje delicado, apliques y bordados hechos a mano. La agasajada quedó alucinada cuando llegó al salón y vio que su anhelo tomó forma. Luego se realizó la sesión de fotos con un equipo inmenso de fotógrafos: Desde el Alma by Bere Crosa, Indescriptible e Instantáneas, todos atentos para capturar el brillo y la felicidad de la protagonista de la velada. Después, uno a uno, comenzaron a entrar los abrazos, las risas y los reencuentros. Tras el vals, Luciana se dedicó a disfrutar sin guión de su fiesta. Si el circo promete asombro, esa noche cumplió con creces, pues hubo fuego, música, dulces, risas y, sobre todo, una quinceañera inmensamente feliz de celebrar rodeada de quienes la aman.

DETALLES

Adri Saccarello y Désireé Grillon se aseguraron de que todo fluyera con naturalidad circense. El menú le fue confiado a Talleyrand; y la mesa de dulces, diseñada por Pederzani, fue un pequeño parque de diversiones gastronómico con stands de golosinas y chocolates americanos, bombones delicados y helados artesanales, a la que se sumó Volc. La música estuvo en manos de los hermanos Lozano, Mati y Gianluca, hasta que subieron escena los Kchiporros. El DJ Pipo Pineda cerró la noche.