DULCES RECUERDOS
El día que María Inés Fernández Barrail tanto había esperado llegó. El viernes 7 de noviembre pasado se convirtió en la fecha elegida por sus padres, Joaquín Fernández Solano y María de la Paz Barrail Halley, para celebrar sus 15 años con una gran fiesta en Talleyrand Costanera. Sin embargo, el acontecimiento comenzó con un acto de fe: el lunes 3 de noviembre, una emotiva misa se ofició en su honor en la Vicaría Castrense. La ceremonia fue realzada por el coro Unanimiter, de Gaby Santiviago, y uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando sus amigas la sorprendieron al leerle unas hermosas cartas.

Ese viernes, cuando el salón abrió sus puertas, develó una ambientación moderna y envolvente, una creación de Adrián Aguirre, para We Do Producciones. El espacio se vio transformado por esculturas de luz que flotaban sobre la sala y creaban una experiencia inmersiva. Entre velas, flores y pantallas vibrantes, cada rincón fue una invitación a la celebración. La protagonista llegó ataviada con una creación de ensueño de Beverly Kuhl: un vestido calado artesanalmente en shantung de seda, con delicadas aplicaciones florales bordadas a mano en encaje chantillí.
Muy contenta, la agasajada dio la bienvenida a sus familiares y amigos en una fiesta coordinada por Adriana Saccarello y su equipo. Conforme pasaban las horas, la emoción aumentaba. Pero el instante que detuvo la celebración fue el vals, uno de los momentos más conmovedores de la noche, cuando María Inés compartió el baile no solo con su papá, sino también con su abuelo, su hermano y sus tíos.







