DESTINADOS A COINCIDIR

Aunque Luciana Cañisá Yalil y Mathias Mongelós Gatti ya se conocían desde la época del colegio, el destino aguardó a una salida al río para volver a unirlos a través de amigos en común, mucho tiempo después. A partir de esa tarde, comenzó un camino compartido que maduró a lo largo de cuatro años en un noviazgo pleno.

El 30 de noviembre de 2024, durante una jornada de senderismo, alcanzaron la cima, y mientras disfrutaban de la imponente vista y tomaban fotografías, Mathias la sorprendió con la propuesta que daría inicio a su capítulo más importante.

Su gran noche resultó un reflejo de amor y diversión, el pasado 25 de abril. La iglesia Santísima Trinidad fue el lugar escogido para la bendición. Para Luciana, el momento más conmovedor de la noche ocurrió al cruzar el umbral del templo: la recibieron en primera instancia los amigos de su padre, para luego avanzar hacia el altar escoltada por sus hermanos y, finalmente, ser acompañada por su madre, Sonia Yalil Micheletto. Este recorrido cargado de simbolismo y afecto preparó a todos los presentes para escuchar el emotivo sí, quiero.

La pareja con Carlos y Álvaro Cañisá Yalil, Sonia Yalil Micheletto, María Sara Gatti Van Humbeeck y Carlos Mongelós Ottonelli.

Bajo la mirada conmovida de sus padrinos, la pareja selló con un beso su promesa de amor eterno. Tras el último eco de las campanas de la iglesia, los recién casados y sus invitados se trasladaron a El Castillo de Remanso, donde una atmósfera mágica los esperaba para celebrar la alegría de estar juntos.

La pareja junto a la familia de la novia.

El ingreso a la fiesta fue un estallido de calidez y complicidad: envueltos en la melodía de A fuego lento, de Rosana, Luciana y Mathias se adueñaron de la pista, antes del tradicional vals, que dio inicio a una noche que se grabó en sus almas. Cada detalle fluyó con armonía para celebrar la alegría de este nuevo capítulo, bajo la coordinación integral en manos de Passio, de Camila Van Humbeeck.

DETALLES

Entre velas, follaje y flores blancas, Elvira Llano creó una atmósfera elegante y festiva para la celebración. El menú fue un despliegue de alta cocina a cargo de Talleyrand, perfectamente complementado por los tragos de Mix It. Cada mirada y cada instante eterno quedaron registrados por las lentes de Desde el Alma e Indescriptible.

LAS HORAS PREVIAS

El look fue un verdadero tributo a la historia familiar de Luciana. Su primer vestido, el de la ceremonia religiosa, fue el mismo que usó su abuela el día de su boda hace exactamente 60 años, restaurado con infinita delicadeza por Florencia Soerensen, quien también se encargó de diseñar su segunda tenida, con un estilismo totalmente diferente. Como complementos llevó un tocado de Paula Alcázar para Jota.a, creado con cristales Swarovski que originalmente formaban parte del bordado de una pieza muy especial de su mamá y su tía. Estos diseños se transformaron en un accesorio lleno de historia y significado que acompañó el legado detrás de su traje nupcial.