A TU LADO SIEMPRE
Valeria Román Britos y Carlos Koke Huespe Vallejos se conocieron cuando eran apenas unos niños, en las aulas del colegio San José. Fue en aquel inolvidable viaje de sexto grado a Mabu donde, casi sin darse cuenta, nació entre ellos un vínculo especial, de esos que se desarrollan con inocencia y se vuelven cada vez más fuertes con el tiempo. A medida que crecían, sus caminos siempre encontraban la forma de coincidir, hasta que años más tarde decidieron comenzar una relación que no hizo más que confirmar lo que ya sentían desde siempre.
Fueron tan felices en cada momento compartido que tras 12 años de instantes únicos, Vale y Koke no dudaron de que querían estar el uno con el otro para siempre. Así, la fecha esperada finalmente llegó y en una emotiva ceremonia celebrada en la iglesia San José se juraron amor eterno ante Dios, rodeados de sus seres más queridos.
La llegada al templo marcó uno de los momentos más inolvidables. A bordo de un elegante Ford Mustang 1967 negro, Vale, ataviada en un vestido de Beverly Kuhl, vivió una emoción difícil de describir. Ver a su padre esperándola para acompañarla en ese paso tan importante fue un instante de pura felicidad, de esos que quedan grabados para siempre. Al caminar hacia el altar, el tiempo pareció detenerse: la iglesia sublime en cada rincón, el sonido del coro y los violines que envolvían el ambiente, y al final del pasillo, la mirada del amor de su vida. Todo aquello que habían soñado durante años finalmente se estaba haciendo realidad.
La celebración fue, simplemente, mágica. Cada detalle estuvo pensado para crear una experiencia inolvidable: desde la previa, ambientada como una encantadora plaza europea con estaciones inspiradas en los viajes que compartieron, hasta el salón, transformado en un elegante espacio a la luz de las velas. La música en vivo, las entradas cargadas de energía y emoción —con canciones que marcaron su historia— y una propuesta gastronómica excepcional de Talleyrand acompañaron una noche que superó todas las expectativas. Rodeados de sus seres queridos, Vale y Koke vivieron un día perfecto. Con el amor como protagonista absoluto, el comienzo de su para siempre se celebró con una intensidad difícil de olvidar.















