TELAS QUE CUENTAN HISTORIAS
Jazmín Salomón creció rodeada de telas, colores y texturas, sin imaginar que ese mundo terminaría formando parte central de su vida. Hoy, con 23 años, está al frente de Musseline y continúa una historia familiar que se ha ido tejiendo a lo largo de varias generaciones.
Musseline es una tienda que se especializa en importar telas de distintas partes del mundo. Cuentan con productos de mercería, lo que lo hace un lugar completo para quienes confeccionan. Por un lado, ofrecen géneros lisos de alta calidad como tules, organzas y satenes, clásicos en vestidos elegantes. Pero también tienen una selección cuidada de tejidos bordados: chantillís, tafetas y opciones en blanco muchas veces pensadas para novias, quinceañeras, debutantes o eventos tradicionales.
Un legado familiar
Pero antes de que existieran los rollos perfectamente alineados, las colecciones exclusivas o las clientas en busca del vestido ideal, hubo un hombre que llegó desde Siria y comenzó a importar tejidos a Paraguay. Don Luis Salomón, bisabuelo de Jazmín, no solo fue uno de los primeros en traer telas, sino también un empresario visionario que diversificó sus negocios y dejó una huella que trasciende generaciones.

Luego vino Tito Salomón, su abuelo, quien de todos los caminos posibles eligió seguir este. Y más tarde su padre, Luis Salomón, quien a los 21 años fundó Salotex SRL y combinó la producción textil con la importación. Años después, en 2013, dio el paso más importante: adquirió Musseline Telas y expandió el negocio hacia la alta costura, con texturas delicadas, bordados minuciosos y piezas pensadas para momentos únicos. En esta familia, las telas no eran solo un rubro, sino una forma de vida.
El interés de Jazmín fue creciendo de a poco. A los 16 años empezó a involucrarse más y acompañaba a su padre en las compras, importaciones y esas situaciones que no siempre se explican, pero se aprenden mirando. “Al notar mi interés, me fue enseñando cada vez más”, cuenta. No hubo imposición, tampoco urgencia, sino una profunda confianza en las habilidades de su hija.
El paso entre observar y asumir responsabilidades llegó casi sin darse cuenta; para el 2021 ya estaba al frente de aspectos clave del negocio: desde la selección de telas y estrategias de marketing hasta la negociación con proveedores y gestión del equipo. Hoy, su rol lo abarca todo. Sin embargo, no lo vive como una carga: “Fue un proceso natural. Siempre tuve el apoyo de mis padres y también la libertad de elegir lo que me apasiona”. Y es que, si bien el camino estaba trazado, fue ella quien decidió transitarlo.

«Musseline ofrece la posibilidad de crear piezas únicas, algo cada vez más valorado en el mundo de la moda”
Su día a día se mueve entre lo creativo y lo estratégico. Analiza tendencias de alta costura europea, selecciona telas, coordina importaciones, trabaja en marketing; al mismo tiempo sigue aprendiendo de su padre, que continúa acompañándola, sobre todo en la parte administrativa. Hay en esa dinámica algo que no se rompe: el vínculo. Llevan una relación marcada por la paciencia, la enseñanza constante y una confianza que se construyó con los años. “Él siempre está guiándome”, admite con cariño.
Lo mejor está por venir
Cuando piensa en el futuro, Jazmín no habla solo de crecer; habla de continuidad, de la posibilidad de que Musseline siga pasando de generación en generación, como ha sucedido hasta ahora. Lo más interesante está en su apuesta por la exclusividad: traen telas bordadas únicas para invitadas que buscan destacar. Lo logran con colecciones limitadas: cada diseño viene en cortes pequeños, calculados para confeccionar un solo vestido. Así, quien compra tiene la seguridad de que su prenda no se va a repetir.
En ese sentido, más que vender telas, “Musseline ofrece la posibilidad de crear piezas únicas, algo cada vez más valorado en el mundo de la moda”. Ese criterio, que mezcla estrategia y sensibilidad, también habla de Jazmín, de su mirada contemporánea, su formación en marketing y su capacidad para leer tendencias globales y traducirlas al mercado local. Pero, sobre todo, habla de una forma de entender el rubro.
“Las telas están presentes en muchos de los momentos más importantes de la vida”, reflexiona, y enumera: el primer conjunto de un recién nacido, el bautismo, una comunión, el quinceaños, la graduación, la boda. Cada etapa queda marcada por una prenda, por una textura, por un recuerdo que se adhiere a la memoria.
Por eso, Musseline no vende simplemente telas, acompaña procesos, decisiones, ilusiones y momentos importantes. Jazmín lo sabe y lo cuida. Su aspiración no es solo sostener el negocio, sino preservar ese espíritu, que siga siendo un espacio donde las personas encuentren inspiración, donde puedan crear, donde cada textil tenga un propósito. Sin duda, los hilos que alguna vez la rodearon de niña seguirán trazando su camino.
LA TIENDA
Musseline es una de las tiendas de telas más grandes del país, posee 288 metros cuadrados y siete estacionamientos propios. Está ubicada sobre la calle Senador Long 509. Tiene un gran equipo humano, el cual es capacitado constantemente para un óptimo asesoramiento a los clientes.



